Os dejo una reflexión sobre un vídeo que
suele causar una cierta polémica.
Este corto se desarrolla en un colegio de
Educación Primaria, y Mario es un niño de unos 7 años que protagoniza esta historia.
La maestra manda a sus alumnos que vayan disfrazados la tarde del día
siguiente. Mario a la mañana siguiente aparece en su clase disfrazado de niña
por lo que todos sus compañeros se ríen de él, en especial un niño que se
levanta y le llama “mariquita”.
La
primera reacción de la profesora, es echar de clase a Mario para posteriormente
hablar con el director. Éste al no saber cómo reaccionar ante tal situación,
llama su padre para comentarle el atrevimiento que su hijo había tenido.
Lo que
quiero destacar es la mala reacción que la maestra tiene ante esta situación ya
que en lugar de expulsar de la clase a el niño que insulta, echa a Mario. Con
esta actuación por parte del docente, lo que los niños aprenden es que la mala
conducta es la de Mario y no es así ya que lo que en esta situación se debería
sancionar, es el insulto del compañero.
La reacción de la escuela ante este tipo de
situaciones es inadecuada, pienso que etiqueta a los niños que tienen estos
comportamientos y hablan directamente con los padres, dando a entender que el
niño se “está desviando”, es decir, que es homosexual.
En mi opinión, no se puede catalogar tan
rápidamente a un niño por un comportamiento como el de Mario ya que en estos
casos, no sabemos si esta actitud es adoptada con el fin de exponer algún tipo
de orientación sexual o simplemente lo hace con el fin de disfrazarse en el día
de carnaval.

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